martes, 5 de mayo de 2009

sus ojos, fueron sus ojos

Un hombre al borde de la locura se encuentra agobiado por sus propios demonios cuando en un momento de claridad, entremedio de un gentío que no le escuchaba comenzó a murmurar lo siguiente:

Sus ojos, fueron sus ojos, estoy seguro que fueron ellos los que me sedujeron y obsesionaron hasta la locura; fueron ellos los que me llevaron al estado en que hoy me encuentro.
En un principio pensé que pudo haber sido su personalidad, extraña y adorable, tan real y cínica al mismo tiempo; pero no, muy dentro mío sabia que no era su ego lo que me atraía y que poquito a poco comenzaba a volverme loco; había conocido durante toda mi vida a muchas mujeres con personalidades muchísimo mas atrayentes, la de ella...la de ella no superaba al común de las mujeres.
No fue eso, fueron sus ojos.
Pensé también que pudo haber sido su cuerpo, tan perfecto, bello y enormemente atractivo, sus caderas perfectas, su pancita plana, sus piernas hermosas o su completamente sensual figura, pero no, no fue su cuerpo, podría haber engordado, o haber sido amputada de cualquiera de sus miembros y aun así hubiese seguido yo obsesionado con ella.
No fue su cuerpo ni su figura, fueron sus ojos, un par maravilloso, eran ellos los culpables de mi desesperación y locura en la que poco a poco me sumergía al no poder tenerlos.
Si, lo se, fueron sus ojos, y hace ya mucho tiempo que no me observan, pero aun sigo sintiendo su mirada, esa ultima mirada al cerrar la puerta la ultima vez qué me miraban tras su despedida.
Sus ojos... fueron sus ojos.

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